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Narrativa pirómana: entrevista a Yaiza Berrocal



Yaiza Berrocal (Llinars del Vallès, 1991) publica su primera novela, Curling (H&O Editores), un friso social sobre el infierno social y mental que desata el mundo del coaching empresarial.


Andreu Navarra


1.- ¿Cómo surgió un texto tan heterogéneo como Curling? ¿Sigue algún tipo de modelo literario anterior?


Curling tiene varios orígenes. Uno muy importante es el cabreo: la novela se ha ido fraguando cada vez que me he visto en sesiones grupales de coaching motivacional en cursos del paro, o leyendo corres electrónicos indignantes de la enésima empresa explotadora, o trabajando en precario con la exigencia de permanecer sonriente toda la jornada. En todos esos momentos, los personajes se iban dibujando lenta y silenciosamente hasta que empezaron a interpelarme. Podría haber acabado en paranoia pero acabó felizmente en novela.

Otro era el deseo de indagar en el alcance y el significado de los neolenguajes del capitalismo: tecnologías del yo totalitarias disfrazadas de crecimiento personal, burocracias asfixiantes cuyo objetivo es desarmar al trabajador, conversaciones encorsetadas por parámetros empresariales que acaban deformando la relación entre las personas… eso era lo que quería explorar desde la literatura, y tuve claro que el narrador de la novela iba a ser la Empresa.

Otro era la necesidad de reírme, de ver si riéndonos nos liberamos un poco y se nos despierta entre todos la imaginación para irnos, y mantenernos , lo más lejos posible de estas esclavitudes.

En cuanto a los modelos, soy muy lectora de los clásicos de la novela satírica estadounidense: Vonnegut, Barthelme, Saunders…Chris Bachelder es un autor que me encanta y que me ha servido mucho para escribir Curling. Por otro lado muy distinto, el Facsímil de Alejandro Zambra también me sirvió de modelo.


2.- ¿Cómo describirías a Eusebio, tu protagonista? ¿Dirías que es un antihéroe?


Eusebio es el tipo más corriente y gris que he sido capaz de imaginar, un personaje que concentra las características que, en mayor o menor medida, todos podemos tener, sobre todo en contextos de explotación laboral en los que la enajenación y la alienación llegan al máximo. Es alguien nacido para no preguntarse jamás qué quiere o qué no, para no sentirse movido por nada ni por nadie, sumido en el cansancio, cuya naturaleza es ser inadvertido y quien a su vez pasa de largo de cualquier cosa que pudiera inducirle a actuar de una forma que no sea resultando funcional para el patrón y escurriendo el bulto ante cualquier atisbo de subversión. Pero la cosa es que alguien así, tan extremadamente plano, de golpe se convierte en extraordinario, en radical: sobre un sujeto tan vacío, el resto de personajes no pueden evitar la tentación de abocar todos sus anhelos. El jefe, encontrar por fin un pupilo digno, alguien a quien enseñar todo el saber acumulado. Los compañeros amotinados, encontrar al héroe que estaban buscando para liderar la tan ansiada revolución. Si Eusebio se convierte para algunos en un héroe o en un antihéroe es siempre de forma ajena a su voluntad, que no existe en ningún momento más que como un tímido deseo de ligar con la líder del complot.


Redirigir las energías de rabia y frustración de las víctimas hacia supuestos procesos de crecimiento personal no solo es perverso sino que es devastador para las vidas de las personas.

3.- Curling es, de algún modo, un friso social, ¿cómo es este mundo distópico que es el nuestro?


Un friso es una buena imagen para lo que he intentado hacer. Hay unos quince tipos de discursos diferentes y un montón de personajes que hablan pero que nunca llegamos a conocer. Lo que hay en común es ese espacio que comparten, un Teatro absoluto que los engulle a todos. En cierta forma es una distopía costumbrista, porque describe una realidad que es fácilmente reconocible y al mismo tiempo parece sacada de una ocurrencia de ciencia ficción: espectáculos hechos para el disfrute absoluto bajo condiciones de semiesclavismo, relaciones dañadas por la mediación empresarial, caminos de crecimiento personal labrados con herramientas del neoliberalismo…


4.- ¿Qué opinas del coaching empresarial y de las dinámicas que describes en tu libro?


Pienso que son un peligro muy real, frente al cual hay que estar preparado, tener herramientas para no ser absorbidos por su retórica. Reírme es la forma que he encontrado yo para sortear el horror de unos discursos que culpan al sujeto de todos los “fracasos”, de todas las desgracias causadas por infinidad de factores en las que uno no tiene responsabilidad. Redirigir las energías de rabia y frustración de las víctimas hacia supuestos procesos de crecimiento personal no solo es perverso sino que es devastador para las vidas de las personas.


5.- ¿Crees que la Humanidad tiene futuro?


A juzgar por el nivel de producción y consumo que llevamos, parece que va viento en popa.


6.- ¿Cómo ves la narrativa hispánica actual? ¿Qué novelas te interesan?


En Latinoamérica hay una variedad de voces tan excepcional que reconozco que lo que más ocupa mi atención lectora en los últimos tiempos es indagar en lo que va saliendo en editoriales como Almadía, Antílope, Libros del Sigilo, Blatt &Ríos y tantísimas otras. Algunos nombres que me han obsesionado últimamente: Rita Indiana, Sara Uribe, Legna Rodríguez, Carlos Manuel Álvarez…


7.- ¿Cuáles son tus planes inmediatos? ¿Qué vas a incendiar ahora?


Mi idea es dejar la piromanía poco a poco y centrarme en la dramaturgia y la novela.


8.- ¿Cómo es que bautizas tan bien a tus personajes?


Utilizo el método que me inventé en 1996 para jugar con las Barbies: coger el nombre más absurdo que se me pasa por la cabeza y endiñárselo al personaje, a ver qué pasa.


9.- ¿Quién es, en definitiva, Yaiza Berrocal? ¿Qué quiere ser?


Por encima de todo, persona fiscal. Querría evolucionar y convertirme en alta funcionaria de lectura sostenida y paz imperturbada: estoy esperando que convoquen oposiciones.