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"Abrir el melón", de June Fernández

Abrir el melón (Libros del KO, 2020), de la periodista June Fernández, es un libro necesario. Recoge una selección de sus artículos de los últimos diez años y presenta la enorme diversidad del feminismo actual. El país, eldiario.es, Revista 5w y sobre todo la gran Pikara Magazine, revista de la que es fundadora y ejemplo a seguir del periodismo, son algunos de los medios en los que ha colaborado desde 2006.


Foto: Ivan Giménez/Crític

Por: Patricia Almarcegui


Los reportajes, entrevistas y artículos de este libro son expresiones de un gran quehacer: documentado, ético, claro, sencillo y sabio. Desvelan además el sinfín de experiencias que marcan la subjetividad de las mujeres y que hacen avanzar el feminismo. Por citar solo algunas, etnia, raza, clase, identidades y opciones sexuales. Se trata de hacer más cercana la distancia con la que se ha hablado (o mantenido en silencio) de los temas que configuran el mundo. Por desgracia, la posición de las mujeres en la época pública sigue siendo frágil. Como escribe María Angulo en un prólogo también brillante, hay que tomar conciencia de la heterogeneidad vital y abandonar el empeño homogeneizador y patriarcal.


June Fernández aborda temas diversos y discursos novedosos capaces de crear resistencias y cuestionar las posiciones centralistas y dogmáticas más actuales. La intersexualidad, por ejemplo, que recoge a las personas que escapan a lo que se considera macho o hembra, un binarismo de género que merece ser cuestionado pues los síndromes a asociados a la intersexualidad podría englobar al 1% de la población mundial. Tal y como afirma el filósofo Mauro Cabral en su entrevista, mientras existe una obsesión médica por defender la masculinidad, se da la paradoja de que esta se presenta como frágil pues se percibe en riesgo permanente. No todo se arregla con cirugía y las operaciones obligan a pensar que modificar el cuerpo puede hacer que las personas sean más deseadas y amadas.

Denunciar las agresiones sexuales a las mujeres sigue siendo una tarea asombrosa y tristemente complicada.

Denunciar las agresiones sexuales a las mujeres sigue siendo una tarea asombrosa y tristemente complicada. Resulta difícil indentificarlas como delitos contra la libertad sexual y las sentencias continúan absolviendo a los denunciados porque no se puede demostrar que fueran conscientes del abuso. Sobre las mujeres recae la responsabilidad de prevenir las agresiones sexuales mientras que los hombres apenas reflexionan sobre ello. June denomina “el guión del miedo” al guión prescrito de la violación, un terror que marca a las mujeres incluso antes de haber sufrido agresiones. Lo que se resuelve de forma inconcebible: las mujeres están obligadas a dejar de hacer cosas para corregirlo. Como recuerda en su entrevista el colectivo feminista, Las Tejedoras: alrededor del 73% de los casos de violencia de género no se denuncian.


Asimismo, el sistema de producción se sostiene gracias a los cuidados invisibles ejercidos por las mujeres. Hay que integrar en la sociedad un pensamiento de los cuidados y aplicar las perspectivas de género a las políticas públicas, es decir, tener en cuenta las necesidades de todas las personas.


Otro mérito de June es la diversidad de personas y colectivos que presenta. Uno de ellos, siempre estereotipado y degradado, tanto, que se cree inexistente, es el feminismo islámico. “¿Por qué sigue sin reconocerse?”, se pregunta la antropóloga Dolores Juliano, cuando existen autoras musulmanas que defienden un feminismo crítico e interpretan positivamente la religión para las mujeres. Daniel Ahmed, periodista y activista contra la islamofobia, recuerda que no todas las religiones juegan el mismo papel en el espacio público y que el problema más grave siguen siendo el patriarcado y la misoginia y no así que la religión sea LGTBIQfóbica.

No existen modelos atractivos de mujeres mayores con los que identificarse.

De nuevo, otro tema se ve patologizado y se convierte en enfermedad. En este caso la menopausia, un proceso por el que pasan todas las mujeres. No existen modelos atractivos de mujeres mayores con los que identificarse. El cuestionamiento de cómo se ha tratado la menopausia hasta ahora se incluye además en el debate que intenta desligar a la vejez de la enfermedad y se vincula al edadismo, o la discriminación por edad, uno de los temas que (aventuro) será objeto de una interesante reflexión en los próximos años.


En el artículo “¿Qué es eso del postporno?”, June evidencia la necesidad de reformular la pornografía tradicional. El postporno huye de las prácticas dominantes e intenta visibilizar y generar debates sobre los cuerpos que cuestionan las normas sexuales y de género. Sin duda, son necesarias otro tipo de representaciones pornográficas.


La directora y guionista Rose Troche es conocida sobre todo por haber visibilizado a las lesbianas y contado sus historias en cine y televisión. Su entrevista repasa con humor y lucidez varios temas pero, sobre todo, la necesidad de cuestionar y tambalear las posiciones dogmáticas. “Por qué hacemos las mismas promesas que los heterosexuales. Tenemos que cambiar la cara al matrimonio, tenemos que hacer otras promesas”.

El postporno huye de las prácticas dominantes e intenta visibilizar y generar debates sobre los cuerpos que cuestionan las normas sexuales y de género.

Otro tema tratado es la esterilidad. A pesar de que España es el país líder en reproducción asistida, sigue llena de tabúes (en el caso de la masculinidad, es el gran tabú). Otra vez, se percibe como una patología. A lo que se añade el papel del Estado, que defiende la precariedad laboral y la toxicidad ambiental y, como afirma Silvia Nanclares en su entrevista, la fomentan. La identidad de género se sigue articulando en torno al binomio madre-mujer. No ser madre es un estigma y en la época contemporánea ha aumentado el desajuste entre madurez y edad reproductiva: “me parece un delirio que vayan a mercantilizar nuestro cuerpo cuando todavía nos impiden interrumpir el embarazo de manera libre, gratuita y segura”, dice Nanclares.


Cierra June con una entrevista a Justa Montero, cofundadora de la Asamblea Feminista de Madrid. Sus palabras sintetizan el estado actual del feminismo y los caminos venideros que los artículos de Abrir el melón exponen y justifican plenamente. El feminismo ha conseguido un poder de penetración social como no ha tenido hasta la fecha y debe aprovechar esta fuerza para continuar en su desestigmación. La visibilidad le ha llevado a un debate sobre sí mismo y también a convertirse en objeto de intereses económicos y defensores de la derecha. Sí, existe una respuesta, y debe ser antirracista, antiautoritaria y anticapitalista.


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